"Las palabras se las lleva el viento..."

martes, 23 de junio de 2015

Aventuras mágicas.

Terriblemente triste me hallo cuando finaliza un relato. Y no puede evitar mi corazón temblar con el mismo dolor de la despedida que narra.

Por empatía con sus protagonistas, y por el más hondo, profundo y desesperado anhelo.

El de vivir una aventura mágica en persona.

Pertenezco a una raza en peligro de extinción, a aquella que aún cree en la magia, que aún se permite soñar, que aún lucha por nobles principios, que aún se guía por grandes sentimientos, que aún no ha sucumbido a las enfermedades que rigen éste mundo como el realismo o el esclavismo del dinero.

Y creíame más abierta que la mayoría de los pobladores pero una gran historia abrióme los ojos ante mi fatal ceguera.

¡Pues tal increíble ventura había vivido!

Me he convertido en una criatura de mito, de las pocas que la gente acepta que existen, sacrificando el destino atado que se me ofrecía a cambio de la peligrosa libertad que tanto ansiaba.

Y me secuestraron para noble hazaña cual protagonista de profecía, y luché día a día para enervar mi armamento, y probé el néctar de la victoria y el jugo amargo de la derrota, y libré las más honrosas batallas para, al final, festejar con mis semejantes el triunfo.

No ha sido hasta ahora, de camino a la normalidad en éste tren, que no habiome dado cuenta, que lloraba la ausencia de aventuras mágicas cuando acababa de salir de una.

¡No basta con mirar! ¡Ha de buscarse con ojos del corazón para la magia que nos rodea encontrar!



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