"Las palabras se las lleva el viento..."

martes, 24 de junio de 2014

Peor que morir

Y cuando todo se iluminaba, cuando al fin llegaba al borde del abismo, una voz de alerta resonó por las paredes del mismo y cortó su cuerda.

No le dió tiempo a entender qué pasaba, volvía a caer en la oscuridad.

Pero no notó el dolor de los huesoso rotos, ni se cortó su respiración al impactar contra el suelo.

Porque no llegó al final.

Flotaba extrañamente sin poder ver nada, sin poder ir a ninguna parte.

Gritó hasta que su voz no dió para más, nadie la escuchó.

Si ya no puedo alcanzar la luz, caeré, y será peor que morir.


lunes, 16 de junio de 2014

Somos un rebaño

Somos un rebaño de almas encadenadas
mutiladas, encarceladas, escarmentadas.
Almas puras siendo depuradas,
procesadas y transformadas.

Somos un rebaño de pájaros sometidos.
De lucha sin sentido 
por la promesa de un falso destino.

Ya nos arrancaron la imaginación y la creatividad,
y la excusa fue que no entraban para Selectividad.
Nos enseñan que hay que protestar por razones importantes
a la par de que nuestra opinión es totalmente irrelevante.

Ni nos enseñan a pensar ni nos dejan hacerlo
lo importante es la memoria, no comprenderlo.
Haz lo que te digan, aunque sea injusto
no pidas explicaciones y no habrá disgusto.

Somos un rebaño de pensadores dormidos
drogados por las reglas de este juego retorcido.
Donde suspenden los que piensan 
y aprueban los obedientes.

Lo que no saben es que aún hay personas libres apretando los dientes.



viernes, 13 de junio de 2014

Batalla a batalla

Acabó sin flaqear, apretando los dientes, rodeada de caras tristes y sonrientes.

Debía estar aliviada y feliz pues salió victoriosa. Pero no supo cómo sentirse y simplemente se marchó.

Compartió sonrisas, pero referidas a otros temas, mientras buscaba anonadada aquella alegría, alivio, satisfacción, adrenalina, y sentimiento de triunfo que sus semejantes vivían, y que no encontró.

Se entregó a otra aventura y olvidó su suplicio. Aquella fue más intensa que todo lo sufrido y con nostalgia y tristeza, la terminó.

Solo cuando se hayó sola y pudo intensamente pensar, acertó a comprender la ausencia que la preocupaba. La batalla por la que tanto dolor había pasado, insufriblemente necesaria, no surgía de su lucha personal ni de su guerra, sino que había sido instaurada en su camino por el mundo que tanto odiaba y que siempre intentaba hacerla caer.

Se sintió sucia, se sintió usada, volvió a ver sus cadenas y sus alas arrancadas. Maldijo al poder persistente que siempre la torturaba y al hecho insoportable de que todos lo toleraban.

Esa noche sintió su vacío, y de pura impotencia y rabia, lloró.

Pero no era eso lo único que la diferenciaba del resto de almas sometidas. Todos miraban hacia atrás sonrientes. Ella alzó la vista destrozada...

Y solo ella fue capaz de vislumbrar lo que avecinaba.

Batalla a batalla - se recordó - Seguid intentando esclavizarme porque así me haré más fuerte.

Ahora que os he dejado atrás, ahora que veo al fin la lucha a la que pertenezco, podréis sujetar mis alas, pero no conseguiréis ahogar mi rugido.





lunes, 9 de junio de 2014

¿Dónde está quien sería?

¿Dónde está aquella que todo lo podía?

¿Aquella que luchando su sueño alcanzaría?

No la encuentro mientras lloro en mi agonía.

La escalera es cada vez más alta y lejana.

Y ella no está en mi piel ni en mi alma.

¿Me ha abandonado a mi suerte?

¿Es que nunca ha existido?

Me he quedado huérfana de sueño, a las puertas del gran desafío.



¿Y ahora qué hago?




domingo, 8 de junio de 2014

Espíritu embravecido

A las entrañas de la tierra más profunda caí al ganar aquella batalla. 

La más dura, la más sangrienta, la que más víctimas se cobró.

La brutalidad del golpe me dejó sin aliento. No tenía fuerzas para moverme, ni siquiera para alegrarme de haber vencido.

Entonces comprendí cuántos de mis compañeros habían caído, prácticamente todos.

Y me sentí sola y doloridad en aquella oscuridad.

Sin embargo, no había tiempo para lamentos ni para recuperar fuerzas. La siguiente batalla, una de las más importantes, estaba al caer y tenía que estar preparada.

¿Pero cómo entrenar cuando extinguiste tus fuerzas? ¿Cómo vencer si las heridas siguen sangrando?

Obligándome a sobrepasar mis límites, sin ninguna motivación, me fui consumiendo lentamente.

O un milagro se obraba y conseguía terminar la puesta a punto con energía renovada, o yo misma enterraba mis posibilidades y me condenaban al fin.

Cada día era peor al anterior, cada día me apagaba un poco más.

La muerte se encontraba tan cerca que dejé de dormir, incapaz de descansar en su mortal compañía.

Y cuando todo estaba perdido, cuando el abismo se volvía más profundo y sucumbía sin remedio...

Surgió.

No puedo explicar qué fue, ni cómo o porqué pasó. 

Aunque juraría que el hecho de no rendirme ni en los últimos segundos de agonía tuvo algo que ver.

El caso es que el milagro se obró, y ese algo que siempre encuentro en las últimas volvió para ayudarme, como en tantas otras luchas.

Las dudas se fueron disipando y en ese momento cargué brava contra el miedo acosador. Cayó mientras otra sustancia ocupaba mi interior.

Noté una energía especial que recorría mi ser y me dejé llevar por ella. Me convertí en catalizadora mientras se iba aremolinando en mi corazón, en un huracán de espirales invisiblemente hermosas.

Mi núcleo vital se prendió fuego, un fuego distinto a los demás, que ocasionó un estallido de energía. Ésta se expandió por todo mi cuerpo provocándome un torrente de risas, bienestar, positividad y alegría, tan intenso, que me dejó placenteramente confundida.

Me entregué por completo a la aventura, disfrutando de viejas emociones como si fuera primeriza. El recuerdo fue totalmente reparador aunque con un leve matiz nostálgico.

Era tarde ya y cayó la noche. La negrura volvió a rodearme y sus garras se abalanzaron para secuestrarme finalmente.

Pero esta noche era distinta. Una luz cálida surgía de mi interior y me aislaba de su efecto subyugador. Le planté cara con una sonrisa decidida y, tras batallar toda la noche, amenecí insultántemente triunfante.

La escalada es dura y terriblemente peligrosa, pero soy una brava guerrera lista para luchar. 

Por fin tengo fuerza, y paso a paso, apretando los dientes, me estoy acercando al final.

Voy a ganar mi guerra.

Y sé que para muchos es imposible y que me queda un largo y abrupto camino que recorrer, que muchos han intentado y apenas unos cuantos han alcanzado.

Pero lo sé, siento que yo puedo conseguirlo.

Porque porto conmigo un poder distinto a los demás que nadie, ni siquiera yo, es capaz de ver. 

Por ello todo el mundo está convencido de su inexistencia. Por ello solo unos pocos lo consiguen.

Solo los que la conocen pueden llegar a la meta soñada.

Y yo la conozco porque es la que me ayuda y acompaña.

La que me invade y regenera mi valor.

La que impulsa mi espíritu embravecido.

Porque soy diferente, ella me ha elegido.

¿Y tú?

¿Tú también eres distinto al resto?

¿Tú también luchas hasta el final por tus sueños?




¿Tú también conoces la Magia?




viernes, 6 de junio de 2014

Memorias de un muerto noctámbulo

La vida es muerte, la muerte es vida.

Nada tiene sentido pero está escrito en muchos libros.

Lo normal, antaño placentero, ahora es tortura, caída, pánico.

No es lo que parece ni parece lo que es.

Estados violentamente opuestos, forzadamente yuxtapuestos.

Temo que llegue el fin pero todos los días acaba.

¿Por qué antes no? ¿Es para siempre?

No lo soporto.

No lo soporto.

No lo soporto

No lo

No

...